Scholz reafirma la oposición de Alemania a la propuesta de Bruselas sobre energía nuclear

Scholz reafirma la oposición de Alemania a la propuesta de Bruselas sobre energía nuclear

ENERGÍA La UE se prepara para considerar ‘verdes’ el gas y la energía nuclear

El canciller alemán Olaf Scholz ha reiterado su rechazo a la propuesta de la Comisión Europea de incluir la energía nuclear y gas natural en el paquete de inversiones sostenibles en la transición ecológica, en línea con España y en oposición a países que, como Francia, apuestan por esa fuente de energía.

En su primera ronda de preguntas en el Bundestag desde que asumiera el poder, Scholz, que gobierna en coalición con liberales y ecologistas, afirmó que la energía nuclear no es sostenible y que su uso no es económicamente sensato. «Sabemos que las centrales no funcionan permanentemente y que tienen interrupciones constantes. Hay problemas como el de los desechos radioactivos cuya solución no está clara y enormes problemas de seguridad», agregó.

Por eso, siguió Scholz, Alemania ha tomado la decisión de abandonar la energía nuclear y ha seguido el camino de impulsar el uso de las renovables. «Ese es el camino correcto», ha asegurado el canciller.

La Oficina Federal para la Seguridad de Desechos Nucleares (BASE), organismo oficial que asesora al Ministerio de Medioambiente alemán, había rechazado este mismo miércoles la propuesta de la CE de calificar la energía atómica como energía sostenible y había asegurado que se trata de una tecnología de alto riesgo. «Desde el punto de vista técnico la clasificación de la energía nuclear como energía sostenible no puede defenderse», dijo el presidente de BASE, Wolfram König, en una toma de posición de la entidad publicada este miércoles. «La energía atómica es una tecnología de alto riesgo, genera desechos e implica el peligro de que el material radioactivo se use para fines terroristas o militares», agregó.

König, además, advierte, que con el uso de la energía atómica se genera una carga a las futuras generaciones que no es compatible con el ideal de una justicia generacional.

La propuesta de la CE, según BASE, está basada en un informe del Joint Research Center (JRC) de la UE de marzo de 2021. Los expertos de BASE habían analizado ese informe en un documento de junio de 2021 y habían llegado a la conclusión de que se consideraban de manera insuficiente las repercusiones del uso de la energía atómica, que es problemático desde el punto de vista metodológico y que incurre en simplificaciones.

La pasada semana, la Comisión Europea propuso que las inversiones en energía nuclear y gas natural se consideren sostenibles en la transición ecológica. «Teniendo en cuenta el asesoramiento científico y el actual progreso tecnológico, así como los diferentes retos hacia la transición entre los Estados miembros, la Comisión considera que existe un papel para el gas natural y la nuclear como medio para facilitar la transición hacia un futuro basado predominantemente en las renovables», dijo el Ejecutivo comunitario.

En su propuesta, la Comisión planteó que reciban la etiqueta verde las inversiones en las centrales nucleares que reciban el permiso de construcción antes de 2045 y que también se considere sostenible al gas natural siempre que provenga de energías renovables o tenga bajas emisiones en 2035.

«Me parece un error absoluto que la Comisión Europea tenga la intención de incluir la energía nuclear en la taxonomía de actividades económicas sostenibles de la UE», fue reacción inmediata de la titular alemana de Medio Ambiente alemana, Steffi Lemke, en declaraciones al grupo de medios Funke.

Según la ministra, del partido de Los Verdes, «una forma energética que por un lado puede llevar a catástrofes medioambientales devastadoras -en caso de un grave accidente en un reactor- y por otro, deja grandes cantidades de residuos peligrosos altamente radiactivos, no puede ser sostenible».

Bruselas pretende aprobar la medida este enero tras consultar con los gobiernos europeos y los expertos, pero, para que entre en vigor, la propuesta tendrá que recibir el visto bueno del Parlamento Europeo y del Consejo de la UE.

Deja una respuesta